Hay estudios que se abren; Lado B se construyó como un refugio. Lucrecia Laurel llegó al yoga desde el aikido y la fotografía, llevó su práctica de ciudad en ciudad y acabó dándole a Madrid una de las cosas que le faltaban: una sala Mysore de verdad, donde el ashtanga se practica como el método manda, cada persona al ritmo de su propia respiración.
Quién está detrás
La historia de Lucrecia la conocemos bien porque la contó en este blog, en nuestra entrevista con Lucrecia Laurel: la cámara que llegó antes que la esterilla, las ciudades que moldearon su práctica y la decisión de levantar su propia shala en Madrid.
Lucre encontró en el ashtanga una meditación en movimiento, y en la práctica Mysore un diálogo íntimo consigo misma.
Qué se practica allí
Ashtanga yoga, con el formato Mysore en el centro: nada de coreografía dirigida, sino una sala pequeña y silenciosa donde cada practicante avanza por las series bajo la guía individual del profesor, mañana y tarde, seis días a la semana. En Madrid hay muy pocas salas así, y la shala insiste en algo que merece repetirse: los principiantes son bienvenidos. El Mysore intimida visto desde fuera y en realidad es la puerta más amable para entrar en el ashtanga, porque la sala va a tu ritmo, y no al revés.
Por qué es una parada especial
Por lo que dicen sus practicantes cuando nadie les pregunta. Basta leer las reseñas para ver que se repiten las mismas palabras: dedicación, cercanía, atención a cada persona, ajustes descritos como delicados y respetuosos, y más de un alumno que llama a la shala su centro de referencia en Madrid. En eso se convierte una sala Mysore cuando se sostiene bien: no una clase a la que asistes, sino una comunidad a la que perteneces, seis mañanas a la semana. Lado B es uno de los estudios de nuestra guía de viaje de Madrid para yoguis, y de todos ellos es el que responde a la pregunta más concreta: dónde vive la tradición del ashtanga en esta ciudad.
Si vas
La shala está en la Calle Santa Clara 3, a unos pasos del metro de Ópera y del Palacio Real, cuya explanada de granito acoge las clases masivas al aire libre de la ciudad: puedes ir andando de la postal de yoga más grande de Madrid a su sala más silenciosa en dos minutos. Los horarios y la clase de prueba están en ladobyoga.com. Una práctica diaria, hecha en compañía pero a tu propio ritmo, sobre un suelo que se queda en silencio mientras cada cual respira a una cuenta distinta.



